El guincho o águila pescadora (Pandion haliaetus) es una rapaz cosmopolita que se alimenta casi exclusivamente de peces. El tamaño de su población en el archipiélago canario durante las últimas décadas del siglo pasado y la primera del actual era superior a diez parejas (máx. 14), aunque desde entonces los efectivos se ha visto reducidos a menos de la mitad. Este escaso número de individuos, que revela la gran fragilidad de la especie en la región, conllevó que en el año 2020 pasara de “vulnerable” a la categoría de “en peligro de extinción” en el Catálogo Canario de Especies Protegidas.

     Las pocas parejas establecidas en islas como Tenerife o, en menor medida, La Gomera han sido objeto de seguimientos anuales desde hace ya mucho tiempo. Siempre con las correspondientes autorizaciones de la Dirección de Espacios Naturales y Biodiversidad del Gobierno de Canarias, así como con la conformidad de los cabildos insulares competentes, nuestro objetivo es ir adquiriendo información relevante sobre densidad y parámetros relacionados con la reproducción (fenología y tamaño de la puesta, productividad y éxito reproductivo, entre otros) de esta pequeña población. Las aves adultas, siempre y cuando sea viable, son identificadas individualmente, tanto por sus caracteres exclusivos (cuadro 1) como mediante su anillamiento. De igual forma, los pollos de los nidos más “accesibles” también han venido siendo anillados desde el año 2006. Con todo ello pretendemos ir obteniendo datos sobre mortalidad (foto 1), el intercambio de aves entre islas, la filopatría o la longevidad, que posteriormente serán aplicados a su conservación. En este sentido, a partir de 2020, en proyectos desarrollados por socios del GOHNIC para el Gobierno de Canarias, se han podido instalar varios dispositivos de seguimiento remoto (GPS-GSM y GPS-PTT) en adultos y juveniles, una acción que ha aumentado el poco conocimiento que se tenía sobre la ecología del movimiento de la rapaz.

     

     

 

 

 

Cuadro 1. A pesar de que a veces es difícil apreciarlo, el diseño de las plumas de la cabeza de las águilas pescadoras constituye una eficaz herramienta a la hora de identificar a los distintos individuos.

 

  

  

 

 

 

 

 

 

 

Foto 1. El riesgo de muerte por accidente de las águilas pescadoras es mayor durante su estadio juvenil que en otras fases de su vida.

 

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