Nuevas publicaciones-otras entidades

 

Mediante un lenguaje sencillo, aquí mostramos las reseñas de algunas publicaciones recientes sobre la biodiversidad de la Macaronesia. Se hará una excepción cuando el contenido de un trabajo, desarrollado en este caso fuera de dicho ámbito geográfico, sea de interés por su relación con algún aspecto importante de la ecología o la conservación en islas. Agradecemos a las personas que firman estos artículos su amabilidad a la hora de redactar sinopsis y aportar material fotográfico para ilustrarlas.

 

 

MAQUILLAJE EN LOS GUIRRES

 

 

 

van Overveld, T., M. de la Riva & J.A. Donázar (2017). Cosmetic coloration in Egyptian vultures: Mud bathing as a tool for social communication? Ecology 

 

  

ARAÑAS DEL GÉNERO DYSDERA EN CANARIAS

 

 

 

Macías-Hernández, N., S. de la Cruz López, M. Roca-Cusachs, P. Oromí & M.A. Arnedo (2016). A geographical distribution database of the genus Dysdera in the Canary Islands (Araneae, Dysderidae). ZooKeys 625: 11-23.

 

  

 

Base de datos sobre la distribución geográfica del género Dysdera en las islas Canarias. Las arañas del género Dysdera han protagonizado un gran proceso de radiación adaptativa en el archipiélago canario. Hasta el momento se conocen en las islas unas 47 especies endémicas, las cuales están incluidas en un total de 250 cuya distribución abarca la Macaronesia, Marruecos atlántico y la cuenca mediterránea. Son arañas nocturnas de mediano tamaño (Fig. 1), que se encuentran principalmente en hábitats de nuestras islas caracterizados por la humedad, incluyendo además el medio subterráneo o cavernícola.

     En este trabajo se presenta una base de datos con la distribución actualizada de todas las especies del género presentes en Canarias (un total de 794 registros documentados desde 1971 hasta el 2015), así como los mapas de distribución georreferenciados de cada una de ellas.

 

Figura 1. Algunas de las especies de Dysdera presentes en las islas Canarias: D. calderensis (a), D. longa (b), D. verneaui (c) y D. unguimmanis (d). 

 

     El número de especies de cada isla depende de factores biogeográficos como el área, la altitud, la diversidad de hábitats, la edad y la lejanía. La combinación idónea favorece a las islas centrales (de edad intermedia), que disponen de una mayor riqueza específica, mientras que las islas más jóvenes y alejadas (La Palma y El Hierro), así como las más antiguas y erosionadas (Lanzarote y Fuerteventura), albergan el menor número (Fig. 2). La gran riqueza de especies en Canarias hace que muchas de ellas se encuentren simultáneamente en un mismo hábitat, de modo que las que coexisten tienden a ser de tamaños distintos y con sus partes bucales de diferente morfología. Esto hace pensar en la probable segregación trófica entre especies de Dysdera para evitar la competencia por los recursos alimenticios.

 

Figura 2. Representación gráfica del número de especies de Dysdera presentes en las islas Canarias. Negro: número de especies compartidas con otras islas; gris: endemismos locales. Las líneas conectoras representan el número de especies compartidas entre islas, y el grosor de las mismas es proporcional a la cantidad de especies compartidas. La disposición de los círculos refleja la localización geográfica de las islas: La Palma (P), El Hierro (H), La Gomera (G), Tenerife (T), Gran Canaria (C), Fuerteventura (F) y Lanzarote (L). 

 

     La base de datos georreferenciada y los mapas presentados en esta publicación serán de gran utilidad para futuros estudios biogeográficos, taxonómicos, ecológicos y de conservación. Nuria Macías-Hernández (Dep. Biol. Anim. & Edafol. Geol.-ULL) y col., enero de 2017.

 

 

 

 

DISPERSIÓN SECUNDARIA DE SEMILLAS POR RAPACES

 

 

 

López-Darias, M. & M. Nogales (2016). Raptors as legitimate secondary dispersers of weed seeds. Ibis 158: 428-432.

 

  

 

Rapaces como legítimas dispersoras secundarias de semillas. Si bien las rapaces no han sido usualmente consideradas como buenas dispersoras de semillas, en este artículo se demuestra que su papel ecológico en los mecanismos de dispersión de plantas herbáceas podría ser relevante. En la isla de Fuerteventura, el busardo ratonero o aguililla (Buteo buteo) y el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) dispersan secundariamente (esto es, dispersan semillas consumidas por sus presas) un sinfín de semillas de diversas especies. Hasta 11.000 semillas, de 39 y 62 especies distintas de plantas herbáceas respectivamente, fueron encontradas en aproximadamente 300 egagrópilas analizadas de cada rapaz. Estas semillas fueron consumidas directamente por especies invasoras en la isla, como conejos (Oryctolagus cuniculus) y ardillas morunas (Atlantoxerus getulus), que forman parte importante de la dieta de estas dos aves rapaces (figura 1). De las especies de plantas encontradas en las egagrópilas de aguililla y cernícalo, cuatro y siete respectivamente aparecieron en más de un 10% de las egagrópilas. De éstas, algunas mostraron viabilidad en su germinación, incluso después de haber pasado por el tracto digestivo de los herbívoros que primero las consumieron y de las rapaces que depredaron posteriormente sobre estos. Este estudio inspira un cambio de perspectiva en el papel de las rapaces como dispersoras de semillas, y propone que éstas podrían estar involucradas en mecanismos complejos de dispersión secundaria de semillas a una escala más global, incluyendo sus movimientos potenciales a larga distancia. Marta López-Darias y Manuel Nogales (IPNA-CSIC), julio de 2016.

 

 

Figura 1. A: Ejemplar adulto de una de las rapaces objeto de estudio, el busardo ratonero (Buteo buteo), conocido comúnmente en el archipiélago canario como “aguililla” y cuyo papel en la dispersión secundaria de semillas de plantas herbáceas se muestra relevante. B: Individuo de ardilla moruna (Atlantoxerus getulus), un roedor introducido en Fuerteventura en 1965 y que en la actualidad está distribuido abundantemente por toda la isla; esta especie, junto con el conejo, también invasor, constituye una de las principales presas de las aves rapaces estudiadas y son los consumidores o dispersores primarios de las semillas de plantas herbáceas. C: Detalle de la flor de cosco (Mesembryanthemum nodiflorum), una de las plantas herbáceas que es secundariamente dispersada por estas rapaces.

 

ORIJAMAS Y LAGARTOS GIGANTES CANARIOS

 

 

Pérez-Méndez, N., P. Jordano & A. Valido (2015). Downsized mutualisms: Consequences of seed dispersers’ body-size reduction for early plant recruitment. Perspectives in Plant Ecology, Evolution and Systematics 17: 151-159.

 

  

 

 

Efectos de la reducción del tamaño de los dispersores de semillas en el reclutamiento temprano de plantas. La reducción del tamaño de los vertebrados frugívoros mediada por la acción humana puede conllevar una pérdida de la calidad de los servicios de dispersión de semillas que estos ofrecen. Como consecuencia, la regeneración y la dinámica de las poblaciones de plantas que dependen de ellos pueden verse afectadas negativamente. En este trabajo evaluamos las consecuencias de la extinción y reducción del tamaño corporal de los lagartos gigantes de Canarias (gén. Gallotia, Lacertidae) en la regeneración natural de la orijama o leña buena (Neochamaelea pulverulenta, Rutaceae), un arbusto endémico de las islas que depende exclusivamente de dichos reptiles para dispersar sus semillas (figura 1).

 

 

Figura 1. Individuo adulto de orijama (Neochamaelea pulverulenta) con numerosos frutos maduros (A). Estos frutos son consumidos exclusivamente por lagartos endémicos de las islas Canarias (gén. Gallotia) de talla mediana o grande. Su eficacia como dispersores de semillas de dicha planta va en función del tamaño que alcanzan: (B) el lagarto de Lehrs (G. caesaris, La Gomera) es un dispersor muy poco eficiente debido a su pequeña talla (longitud hocico-cloaca máxima [en adelante, máx. LHC] = 111 mm); (C) el lagarto tizón (G. galloti, Tenerife) es un dispersor sub-eficiente por su talla mediana (máx. LHC = 145 mm);  y (D) el lagarto gigante de Gran Canaria (G. stehlini) es un dispersor eficiente debido a su gran talla (máx. LHC = 280 mm).

 

     Nuestros resultados no muestran diferencias en los patrones de estructura de edad (componente cuantitativa), es decir, las poblaciones con lagartos grandes mostraron una proporción similar de individuos de distintas clases de edad (plántulas, brinzales, juveniles y adultos) que las poblaciones con lagartos medianos y pequeños. Sin embargo, sí se detectó una reducción significativa de la tasa de reclutamiento efectiva, es decir, el número de individuos creciendo fuera de la copa de plantas adultas, y del vigor de las plántulas (componentes cualitativas) en las poblaciones que albergan lagartos de tamaño medio y pequeño. Este trabajo resalta la importancia de conservar a los vertebrados frugívoros de mayor tamaño y todo el rango de procesos funcionales (componente cuantitativa y cualitativa) envueltos en las relaciones mutualistas para mantener la regeneración y dinámica poblacional. Néstor Pérez-Méndez (EBD-CSIC) y col., mayo de 2015.

 

 

 

 

DESCRIPCIÓN DE UNA NUEVA FABÁCEA CANARIA

 

 

Gil González, J., J.B. Morales Mateos, M.L. Gil González & R. Mesa Coello (2013). Vicia voggenreiteriana (Fabaceae) a new species from the island of La Gomera (Canary Islands). Vieraea 41: 189-201.


  

 

 

Descrita una nueva planta exclusiva de La Gomera. Al hallazgo en 2010 de la fabácea Vicia vulcanorum en Lanzarote, un nuevo y sorprendente endemismo de esta isla, se suma en esta ocasión el de otra especie del mismo género en La Gomera. Su descripción científica, en el último número de la revista Vieraea, está a cargo del etnobotánico Jaime Gil, del arqueobotánico Jacob B. Morales y de los botánicos Ricardo Mesa y Manuel L. Gil.

 

Foto 1Inflorescencia de Vicia voggenreiteriana. Nótese especialmente la acusada longitud del pedicelo floral y del tubo del cáliz.

 

    Vicia voggenreiteriana  (foto 1) es el nombre que se ha dado a este endemismo gomero como tributo al Dr. Volker Voggenreiter (1941-2002), botánico alemán que dedicó una buena parte de su vida profesional al estudio de la flora y vegetación de nuestro archipiélago. Está localizado únicamente en el sur de la isla, concretamente en el barranco de Guarimiar (Alajeró), donde uno de los autores (RM) recolectó las primeras semillas en 2010, justo cuando realizaba un seguimiento de las poblaciones insulares de trébol de risco blanco (Dorycnium eriophthalmum) en los acantilados de La Galga. Fue precisamente la particular apariencia de dichas semillas, muy diferente a las del resto de especies endémicas del género Vicia en Canarias, lo que motivó su inmediato estudio (figura 1). Con el fin de comprobar la estabilidad de sus caracteres, fue sembrada una muestra en Lanzarote bajo unas condiciones edafoclimáticas muy diferentes a las de la localidad de origen. Las plantas resultantes de dicha siembra mantenían las mismas características y mostraban caracteres florales y vegetativos también diferentes. De manera paralela, y dada la práctica ausencia de especímenes de herbario de este género procedentes de La Gomera en los principales herbarios canarios y peninsulares, se emprendió una campaña recolectora específica a fin de aportar el material necesario para concluir que nos encontrábamos ante una nueva planta y afrontar tanto su descripción original como su comparación con las especies más afines.

    La descripción de esta nueva especie botánica, así como las de otras que publican diferentes autores en el mismo número de Vieraea (Tolpis santosii, Ferula arnoldiana, Sideritis soluta ssp. hildae y Sideritis santosii), pone de manifiesto la importancia que tiene el estudio de la extraordinaria biodiversidad florística de nuestras islas, además de los usos culturales asociados a las diferentes plantas, un legado que estamos obligados a preservar para las futuras generaciones. Jaime Gil González (Dep. Cienc. Hist., ULPGC) y col., enero de 2014.

 

 

Figura 1. Vista ventral de las semillas de Vicia de Canarias. De izquierda a derecha, V. voggenreiteriana n. sp. (Guarimiar, La Gomera), V. scandens (Aguamansa, Tenerife), V. vulcanorum (Malpaís de La Corona, Lanzarote), V. nataliae (Vallehermono, La Gomera), V. cirrhosa (Las Eras, Tenerife) y V. sp. (Chira, Gran Canaria). La escala muestra 1 mm.

 

 

 

 

 

ALCATRACES Y BASURA MARINA

 

 

Rodríguez, B., J. Bécares, A. Rodríguez & J.M. Arcos (2013). Incidence of entanglements with marine debris by northern gannets (Morus bassanus) in the non-breeding grounds. Marine Pollution Bulletin 75: 259-263.

  

 

 

Incidencia de los enganches con basura marina en los alcatraces atlánticos. En la actualidad, una enorme cantidad de plástico se distribuye, desde la superficie hasta el fondo, a lo largo y ancho de todos los océanos del planeta. Este material, de origen antrópico, procede de fuentes muy diversas (barcos, ríos, sistemas de alcantarillado costeros, etc.) y está compuesto principalmente por restos de las artes de pesca, de material de embalaje o desechos de la industria plástica. A consecuencia de la ingestión accidental y de los enganches que se producen, toda esta basura provoca una afección muy negativa a la vida marina en general. Es bien conocido, por ejemplo, que numerosas aves marinas en todos los mares del mundo ingieren plásticos con los consiguientes problemas de salud que ello conlleva. No obstante, el efecto y la magnitud de sus enganches con pedazos de artes de pesca u otra basura es mucho más difícil de evaluar debido, seguramente, a la baja detectabilidad de los casos, así como a sesgos relacionados con el hecho de que normalmente solo son estudiados los animales ya muertos por esta causa. En el marco del proyecto INDEMARES,  se trató de paliar la susodicha falta de información aprovechando los censos estandarizados de aves marinas que se llevaron a cabo. Por el mayor tamaño y fácil detección de la especie, fue evaluada la incidencia de enganches con plásticos en el alcatraz atlántico (Morus bassanus), un ave que nidifica en el Atlántico Norte y que fuera de la época de cría está distribuida por las aguas de la península ibérica (foto 1), del noroeste de África y del Mediterráneo occidental. 

 

Foto 1. Ejemplares jóvenes de alcatraz atlántico concentrados en las costas cantábricas durante el periodo no reproductor.

 

Foto 2. Un alcatraz atlántico inmaduro, fotografiado en aguas de Mauritania, acarreando una cuerda enredada en su pico.

 

   Aunque los enganches también ocurren en el mar, parece que algunos alcatraces pueden enredarse con plásticos en las colonias de cría, sobre todo cuando es conocido que regularmente estos residuos son utilizados en la construcción de sus nidos. No existía, sin embargo, información previa de lo que ocurre en el mar, fuera de las áreas de cría. Por ello, durante seis campañas oceanográficas, a bordo de buques del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y del Instituto Social de La Marina (ISM), cubriendo la totalidad de las aguas españolas y de la plataforma del noroeste de África, fueron anotadas todas las observaciones hechas al respecto: se registraron los datos y, en la medida de lo posible, se hicieron fotografías de cada una de las aves que tenían plásticos enredados. Gracias a esto fue posible cuantificar la incidencia de los enganches en las distintas zonas de invernada, así como describir las principales características de los objetos.

   Se comprobó que la incidencia de los enganches varió de forma importante entre las distintas zonas, alcanzando hasta el 20% de las aves en las aguas de Mauritania. La mayoría de los ejemplares afectados, en este caso con objetos enganchados a la mandíbula inferior, fueron inmaduros (foto 2). En este sentido, la técnica de pesca de la especie está basada en picados a gran velocidad, por lo que es posible que los enganches se produzcan al confundir los plásticos con presas, o al intentar capturar peces asociados a la basura que flota (los peces pelágicos suelen concentrarse debajo de objetos flotantes para protegerse). Buena parte de estos objetos provenía claramente de actividades como la pesca o la navegación (cuerdas y nylon), y el color predominante de los mismos fue el rojo. Al no conocer la proporción de colores en la basura marina en general, surge la duda sobre si el color rojo es seleccionado activamente o si realmente es el más abundante en el medio. Serían necesarios más estudios para dar a conocer cuál es el alcance real de estos enganches en las poblaciones de alcatraces y otras especies marinas. Su finalidad sería, además, la búsqueda de soluciones sostenibles –por ejemplo, el cambio paulatino del color de las artes de pesca– frente a un problema que se intuye grave... Beneharo Rodríguez (SEO/BirdLife-Canarias) y col., septiembre de 2013 

 

 

 

 

NUEVOS CARACOLES TERRESTRES ENDÉMICOS DE LA GOMERA 

Santana, J., M. Artiles, Y. Yanes, F. Deniz, M.R. Alonso & M. Ibáñez (2013). Three undescribed species of Napaeus (Gastropoda: Pulmonata: Enidae) from La Gomera (Canary Islands). The richest centre of species radiation for the genus. Journal of Conchology 41: 271–286.


Yanes, Y., J. Martín, J. Santana, G.A. Holyoak, D.T. Holyoak, M. Artiles, F. Deniz, M.R. Alonso & M. Ibáñez (2011). Four new Napaeus species (Gastropoda: Pulmonata: Enidae) from La Gomera (Canary Islands). Journal of Conchology 40: 393−407.

 

 

Descripción de nuevos caracoles terrestres del género Napaeus endémicos de La Gomera. Con una distribución que abarca todas las islas, Napaeus es el género de caracoles terrestres con mayor número de especies conocidas en Canarias. De momento, se tiene constancia de unas 68 vivientes, más una fósil de Tenerife y otra posiblemente extinta de Gran Canaria. Curiosamente, es en la isla de La Gomera, una de las más pequeñas de este archipiélago, donde más especies han sido descritas hasta ahora, en concreto 26, lo que representa más de 1/3 del total. Siete de ellas se han dado a conocer en dos trabajos publicados en fechas recientes: en el primero hacemos alusión a cuatro cuya distribución incluye la mitad norte de la isla, y en el segundo a tres colectadas en la mitad meridional (figura 1). La descripción de estas nuevas especies gomeras ha estado fundamentada en la morfología de sus conchas y la anatomía del genital. Cabe destacar que la isla alberga tanto a las especies más pequeñas como a las más grandes del género y que, además, en ellas se advierte una mayor variedad de modelos diferentes del aparato reproductor.

 

Figura 1. Algunas de las nuevas especies de caracoles terrestres del género Napaeus halladas en la isla de La Gomera (islas Canarias): N. doloresae (A-B), N. estherae (C) y N. magnus (D) (lámina publicada en Santana y col., 2013).

 

    Un aspecto interesante de Napaeus es que muchas de sus especies pueden disfrazarse de manera activa, adhiriendo suelo y/o líquenes a su concha: bien revolcándose en la tierra húmeda, formando una cubierta más o menos uniforme, o recogiendo con la rádula (boca) partículas de suelo o de líquenes  y pegándolas con saliva (foto 1). Esta habilidad les ayuda a pasar desapercibidos ante sus depredadores naturales. Yurena Yanes (Dep. Geol.-UC) y col., septiembre de 2013


 

 

 

  

 

 

 

Foto 1. Individuo activo de Napaeus gomerensis en cuya concha se aprecia una costra de protuberancias de líquenes, adheridas de manera deliberada, que le sirve para pasar inadvertido sobre el sustrato rocoso.  

 

 

 

 

 

  

  

NUEVA ESPECIE DE ERIZO DE MAR

 

 

Rodríguez, A., J.C. Hernández, S. Clemente & S.E. Coppard (2013). A new species of Diadema (Echinodermata: Echinoidea: Diadematidae) from the eastern Atlantic Ocean and a neotype designation of Diadema antillarum (Philippi, 1845). Zootaxa 3636: 144–170.

 

  



 

Diadema africanum, un conocido erizo de mar y una nueva especie para la ciencia. Esta investigación pone de manifiesto que Diadema africanum, el erizo diadema o de Lima, muy “popular” en Canarias por ser el principal responsable de originar los blanquizales (foto 1), muestra diferencias genéticas y morfológicas suficientes como para separarlo de su paisano, el distribuido por el Atlántico oriental, D. antillarum. Al comparar los ejemplares procedentes de Madeira, Canarias y Cabo Verde con el aquí también designado neotipo de D. antillarum (espécimen que sirve de tipo nomenclatural a falta de otro material que fundamente el nombre del taxón), así como con ejemplares del Caribe, advertimos claramente dichos contrastes.

 

Foto 1. Tras el intenso ramoneo de Diadema africanum, las rocas quedan desprovistas de macroalgas y paulatinamente van adquiriendo el color blanquecino característico de las algas calcáreas.

 

   Además de la distancia genética, las diferencias morfológicas que dan validez a esta nueva especie son la presencia de un solo tipo de pedicelario tridentado (apéndice con función limpiadora, defensiva, etc.), unas púas más estrechas y cortas, un patrón de iridióforos (foto 2; células que refractan o reflejan la luz) bien marcado y arcos genitales pronunciados en su sistema apical. Su distribución, por tanto, comprende la plataforma continental de Senegal y Ghana, así como las islas oceánicas de Cabo Verde, São Tome, Canarias, Salvajes y Madeira. El resultado de este estudio nos hace ver que el erizo al que habíamos clasificado durante mucho tiempo como introducido es en realidad autóctono, una especie bien diferenciada que ha habitado estos fondos marinos desde épocas remotas. Adriana Rodríguez (BIOECOMAC-ULL) y col., julio de 2013

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 2. Detalle del patrón de iridióforos del sistema apical de Diadema africanum.

 

 

 

 

 

  


 

 

AUTILLOS EXTINTOS DE MACARONESIA

Rando, J.C., J.A. Alcover, S.L. Olson & H. Pieper (2013). A new species of extinct scops owl (Aves: Strigiformes: Strigidae: Otus) from São Miguel Island (Azores Archipelago, North Atlantic Ocean). Zootaxa 3647: 343–357.


 

Rando, J.C., H. Pieper, J.A. Alcover & S.L. Olson (2012). A new species of extinct fossil scops owl (Aves: Strigiformes: Strigidae: Otus) from the Archipelago of Madeira (North Atlantic Ocean). Zootaxa 3182: 29–42.

 



 

Figura 1. Reconstrucción del autillo de Madeira realizada por Pau Oliver, y representación esquemática de esta misma especie y del autillo europeo en la que se observa una gran diferencia entre la longitud de las patas de estas aves. 

 

Los avances en el conocimiento de las biotas originales de los archipiélagos oceánicos, gracias al estudio de sus registros paleontológicos, indican que las islas poseían una riqueza y diversidad mucho más alta que la actual. Las faunas insulares actuales son pobres subconjuntos de las originales. En la mayoría de los casos, este empobrecimiento comenzó con la llegada de población humana a los archipiélagos. Las islas macaronésicas son un claro ejemplo de estos procesos y las investigaciones realizadas en este campo muestran la existencia de fuertes eventos de extinción entre los vertebrados.

   Nuestros últimos trabajos describen a dos de estas aves, el autillo de Madeira (Otus mauli) y el autillo de São Miguel (O. frutuosoi), endémicas de los archipiélagos de Madeira y Azores, respectivamente. Los restos de Madeira ponen de manifiesto que se trataba de una especie con unas alas de talla similar a las del autillo europeo (O. scops), aunque con unas patas más largas y estilizadas (figura 1) y un peso algo superior. Estas características apuntan a una vida ligada al suelo, probablemente en el sotobosque de la laurisilva de esa isla.

   La especie de São Miguel tenía unas alas más cortas (14%; figura 2), pero unas patas más largas (11%) que el autillo europeo. Su peso estimado fue también más de un 30% superior. Estas características y las proporciones de sus huesos indican unos hábitos terrestres y menos voladores que el autillo europeo (figura 3), pero similar a los de otros búhos también extintos de Hawaii (género Grallistrix) y Nueva Zelanda (Sceloglaux albifacies).

 

 

 

Figura 2. Ala derecha del autillo europeo y tamaño estimado del ala del autillo de São Miguel, ambas con los huesos en posición anatómica correspondientes a cada especie. La diferencia entre las dos superficies alares es de un 33%. Escala = 4 cm.

 

 

   La extinción de ambas especies parece estar asociada a la llegada humana a sus respectivos archipiélagos y a las alteraciones posteriores, como la introducción de roedores o gatos, depredadores a los que pudieron ser especialmente vulnerables. La datación 14C de algunos de los huesos de la especie de São Miguel ofrece una edad de unos 2.000 años (49 cal BC–125 cal AD), por lo que su extinción tuvo que ser posterior a esta fecha. Juan Carlos Rando y col., junio de 2013

 

 

 

 

  

Figura 3. Huesos de las patas (a: fémur; b: tibiotarso; c: tarsometatarso) del autillo de São Miguel (a-c), del autillo de Madeira (a`-c`), y del autillo europeo (a``-c``), donde se aprecia la mayor longitud de los de las especies de Macaronesia, especialmente en los tarsometatarsos. Escala = 2 cm.

 

 

  

 


 

 

DISPERSIÓN SECUNDARIA DE SEMILLAS

 

  

Padilla, D.P., A. González-Castro & M. Nogales (2012). Significance and extent of secondary seed dispersal by predatory birds on oceanic islands: the case of the Canary archipelago. Journal of Ecology 100: 416-427.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 1. El alcaudón real es un paseriforme de hábitos depredadores. En las islas Canarias, este pequeño carnívoro basa su dieta en lagartos, los cuales representan más del 70% de la biomasa total que ingiere. Esto supone que actúe como un dispersor secundario de semillas muy efectivo, puesto que la mayor parte de las que pasan por su tracto digestivo son capaces de permanecer con una alta viabilidad y capacidad de germinación. En ocasiones, los lagartos capturados son empalados por las propias aves en espinos, retamas y otras especies de plantas, siendo este un comportamiento exclusivo de la familia de los alcaudones.

 

 

 

 

 

Importancia de la dispersión secundaria de semillas por aves depredadoras en islas oceánicas: el caso de las islas Canarias. La dispersión secundaria de semillas ocurre cuando dos o más dispersores intervienen y por lo general amplían la distancia a la que éstas son usualmente dispersadas. Este proceso ecológico ha sido constatado en las islas Canarias, donde aves depredadoras, como el alcaudón real (Lanius meridionalis, foto 1) o el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), se alimentan de lagartos (Gallotia spp.) frugívoros e indirectamente dispersan las semillas que con anterioridad habían consumido estos mismos reptiles (foto 2). 

 

 

Foto 2. La saurocoria o dispersión de semillas por reptiles es un proceso eminentemente insular. Esto es debido a que los reptiles de ambientes insulares sufren una menor depredación y competencia, ya que muchos de los depredadores y competidores que tendrían en el continente son incapaces de colonizar las islas. Así, los lagartos amplían su espectro alimenticio accediendo a recursos que en el continente serían consumidos por otras especies. Un claro ejemplo de esto ocurre en las islas Canarias, donde los lagartos endémicos del género Gallotia incluyen hasta más de un 50% de frutos en su dieta.

 

   En el presente estudio, donde fueron evaluadas las islas y los hábitats (foto 3) potenciales para que se produjese el fenómeno de la dispersión secundaria de semillas, aparecieron 78 especies de plantas diferentes en el análisis de 2.098 egagrópilas de alcaudones y 5.304 de cernícalos. Se observó cómo los cernícalos dispersaron un mayor número de plantas que los alcaudones (76 y 26, respectivamente). Del total de las plantas identificadas, el 73% fueron clasificadas como nativas, mientras que el resto (27%) concernía a especies introducidas, algunas de ellas con carácter claramente invasor. La mayor parte de las plantas detectadas en la dispersión secundaria presentaron frutos carnosos y procedían principalmente de hábitats abiertos cercanos a las zonas costeras. Los resultados del presente trabajo muestran cómo la dispersión secundaria de semillas en las islas, además de jugar un papel fundamental en los sistemas de dispersión a larga distancia, puede considerarse un proceso común y generalizado. David P. Padilla (IPNA-CSIC y UEA) y col., mayo de 2013

 

 

 

Foto 3. Algunas especies vegetales del Parque Nacional del Teide (Tenerife) están altamente amenazadas y luchan contra la extinción. Tanto el cedro canario como el rosal del guanche son ejemplos de plantas con poblaciones relegadas a pequeños reductos muy fragmentados. En el presente estudio, éstas y otras especies también incluidas en los listados de la UICN han sido detectadas en los sistemas de dispersión secundaria de semillas. Dicho proceso de dispersión a larga distancia podría permitir a estos taxones en peligro de extinción la colonización de nuevas zonas, además de facilitar la conexión entre poblaciones aisladas.

 

 

ALIMOCHES Y HUMANOS EN SOCOTRA

 

 

Gangoso, L., R. Agudo, J.D. Anadón, M. de la Riva, A.S. Suleyman, R. Porter & J.A. Donázar (2013). Reinventing mutualism between humans and wild fauna: insights from vultures as ecosystem services providers. Conservation Letters  6: 172-179.

 

 

Foto 1. Los alimoches son respetados y muy apreciados por los socotríes, quienes valoran el importante servicio ecosistémico que estos proporcionan. En la imagen vemos un grupo de alimoches alimentándose apaciblemente en un wady (palabra árabe que denomina el lecho de un arroyo que solo lleva agua superficial intermitentemente) en las afueras de Qalansiyah, donde niñas socotríes acaban de tirar la basura.

 

Mutualismo relíctico entre alimoches y humanos en Socotra. La milenaria relación mutualista entre humanos y buitres ha desaparecido de la práctica totalidad del planeta, en paralelo a los drásticos cambios económicos y sociales ocurridos en las sociedades modernas y al precipitado declive de las poblaciones de carroñeros ocurrido a nivel global. Afortunadamente, aún quedan algunos refugios donde todavía perdura esta fructífera convivencia, como el caso de los alimoches comunes o “guirres” (Neophron percnopterus) en la isla índica de Socotra (foto 1). Para describir esta relación mutualista, analizamos los factores que determinan la distribución espacial de los alimoches y cuantificamos la proporción de restos orgánicos de origen humano que estas aves consumen (foto 2). Pero el desarrollo ha llegado hasta este remoto paraíso y un importante conflicto entre la modernización y la conservación de la biodiversidad se cierne sobre el futuro de la isla y sus habitantes. Laura Gangoso (EBD-CSIC) y col., febrero de 2013

 

 

Foto 2. La población de alimoche socotrí, al igual que todas las poblaciones insulares de la especie, es sedentaria, y alcanza una densidad de 0,22 parejas/km2, cifra formidable si la comparamos con las 0,05 parejas/km2 estimadas para la segunda población más densa, la de la península ibérica, o la de otras poblaciones insulares como Canarias (0,02 parejas/km2) o Sicilia (0,0003 parejas/km2). La estrecha y pacífica relación alimoches-humanos es manifiesta en Socotra. Los alimoches se adentran diariamente en las zonas urbanas en busca de alimento. La capital de la isla, Hadiboh, acumula enormes cantidades de basura que es depositada directamente en las calles. Además, dos restaurantes depositan cada día los restos de la cocina en un barril, siendo eficazmente consumidos por los alimoches en el transcurso de pocas horas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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